KINGDOM TVXQ!

CLOSE 2U
Arualthings

Memorias Prohibidas - Cap. 16

He aprendido tan pocas cosas del amor.
Donghae esa mañana se encontraba más atareado de lo normal, tenía sus manos puestas en demasiadas cosas como para poder centrarse en una sola tarea, y la aparición del hijo mayor del funcionario público solo había logrado revolucionarlo todo.

Hace mucho que no sabía de Heechul, porque la investigación por su parte con él ya había terminado, y Siwon ya no creía necesario seguir sus rastros, pero esa mañana en particular resultaba inquietantemente ligera, tanto que Donghae solo pudo suspirar resignado en un par de ocasiones.

Aún tenía esas emociones extrañas galopando entre la angustia y la desesperación porque no tenía noticias de esa persona que hace más de año y medio había desaparecido en una misión que él consideraba exageradamente riesgosa, pero que a su mejor amigo parecía sacudirlo todo y brindarle la oportunidad que tanto requería.

Pensaba en él y en lo mucho que lo extrañaba cuando salió de una de las oficinas y se encontró con aquel muchacho que tantas veces había visto salir con Heechul, su rostro fino y su piel blanca, su expresión vacía y las manchas de sangre en su ropa, acompañado por ese rostro con evidencias de llanto.

—Qué bueno que apareces— Una de las mujeres se acercó sutilmente hacía él, con voz baja y profunda —Ese muchacho necesita hablar con alguien de un rango superior. Es muy extraño, pero parece estar en estado de shock.

Donghae analizó cada facción de Lee Sungmin en ese instante, sin adivinar todavía lo que lo traía por un lugar como la jefatura de policía, ni mucho menos comprendía por qué repentinamente tuvo otro de esos presentimientos fuera de lugar.




—En verdad me sorprendió tu llamada— Siwon dejó lentamente las llaves sobre el pequeño mesón a la entrada de su departamento, Minho solamente cargaba sus maletas y las dejaba cerca del sillón, con ese inusual silencio alrededor de él —Ni tampoco esperaba que ese amigo al que querías que ayudara se tratara de Shim Changmin.

—Creo que ni siquiera yo pude medir la importancia de todo eso.

Minho tenía ese tipo de expresión en el rostro, lucía abatido y cansado mientras se dejaba caer en el sillón y suspiraba largamente. Siwon tenía tantos problemas en la cabeza como para regalar algunos de ellos y poder así aligerar sus penas, sin embargo Minho estaba absorto en algo, tan profundo y preocupante que solo pudo sentarse junto a él y mirar, el mismo exacto punto vacío que el menor contemplaba.

—Te extrañé mucho Minho.

No solía ser un hombre de muchas palabras, pero en ese instante parecieron ser las adecuadas cuando Minho tomó su mano fuertemente y luego asintió mordiendo sus labios, y con otro de esos suspiros nada reparadores.

Minho y él habían crecido prácticamente solos, sus padres con una temprana muerte habían dejado a Siwon a cargo de un muchacho joven y aventurero que gustaba vivir de los placeres de la vida a cargo propio, no pudo detenerlo cuando decidió abandonar Seúl algunos años atrás dejando atrás estudios, amigos y por supuesto a él.

Siwon no quiso detenerlo, Minho era tan libre y diferente a él, que regirlo era imponerle sentencias. Habían crecido solos a cargo de varios familiares, pero solos al fin y al cabo, pero aun así, sabían tan poco del otro que era gratificante descubrirlo todavía a pesar de los años.

Siwon siempre supo, que su hermano menor era como un libro abierto, por eso brindó apoyo y buscó apoyo por igual, abrazándolo suavemente al principio, dejando que Minho escondiera el rostro en su pecho y luego suspirara de nuevo.

Cansado y abatido igual que él.




—Bebe un poco de té.

Yoochun apenas tomó el pequeño recipiente entre sus manos, luego de que la prensa se marchara y la familia entera se reuniera en el salón. Sus ojos miraban fijamente la imagen de Changmin frente a él, casi etérea, casi como un alma.

Podía haberse golpeado en la cabeza y alucinar tan fuertemente, tan cruelmente que sus instintos podían bloquearlo todo por igual, sin embargo todos parecían ver lo mismo que él y podía notar que Changmin empezaba a incomodarse.

—Deja de verme así— Habló por fin y se levantó de su lugar, Changmin se movió de un lado a otro, exhalando con fuerza y luego regresando junto a él —En verdad eres tú— Yoochun vio sus ojos, la manera en que las manos de Changmin tocaron su rostro, reconociéndolo de nuevo —En verdad te veía… Mi mente es impresionante.

Yoochun sonrió sin poder evitarlo, esa esencia de Changmin tan presente que solo podía creer que se estaba volviendo loco, o quizá ya lo estaba y solo estaba sumido en sus desvaríos personales sin poder ser rescatado.

Pero, si era así ¿qué importaba?
Changmin estaba ahí, presente, justo frente a él, tocándolo, probándole que era real.
Si había perdido la razón, sinceramente ya no le importaba.

—¿Qué te pasó?— Susurró sus palabras lentamente, tomando una a una las manos de Changmin, sentir su calor y su piel algo suave entre sus manos —¿Por qué desapareciste así? ¿Dónde estuviste?— Sin embargo la mirada de Changmin lució débil, gacha mientras movía un poco la boca y finalmente dejaba a un lado el valor para hablar.

—Es complicado…

Yoochun sintió que incluso empezaba a dolerle la cabeza. Quizá eran demasiadas cosas al mismo tiempo, pero el punto final a esa angustia dolorosa lo calmaba todo, era como si estuviera embelesado por el rostro de Changmin y su presencia, no quería siquiera cerrar los ojos y que luego la imagen de Shim se marchara, justo como en algunas de sus pesadillas.

—Luego tendrán tiempo de hablar— Choihang finalmente levantó la voz, tan suave y hermosa que Yoochun apenas pudo levantar el rostro y asentir, no le importaban las explicaciones en ese momento, si Changmin era real y podía permanecer con él —Será mejor que ambos descansen.

En verdad para Yoochun no existían las incomodidades con Changmin, siempre fue un gesto mutuo entre ambos y los ojos de Shim lo observaron plenamente, esperaban algo de él que Yoochun reconoció y se atrevió a intentar.

—¿Podríamos…?— Incluso se sentía inseguro —Ya sabe, quiero hablar con él, necesitamos hacerlo.

Miró a la mujer con suplica, como si fuera un adolescente pidiendo un permiso difícil, apretando la mano de Changmin con fuerza, y se sentía tan unido a él, cuando sintió al menor retribuyéndole casi con la misma fuerza el agarre. En la distancia, Mir apenas sonrió en silencio, reviviendo escenas viejas que ya habían sido contadas mientras su madre sus piraba y cedía como en cada ocasión ante ellos.

—Vayan, pero tómense las cosas con calma.

Yoochun llevaba la batuta en esa situación, parecía ser la mano líder que los guiaba, incluso en el momento en que asintió velozmente y caminó de la mano con Changmin, subiendo unas escaleras que el menor ya se sabía de memoria mientras desaparecían entre esos pequeños y suaves pasos en la residencia de ellos.

Hangsook suspiró sentado junto a él una vez su esposa estuvo a su lado, sonriendo un poco mientras ella parecía más bien conmovida por todo lo que estaba ocurriendo, todo tan pronto, tan rápido que él únicamente tenía espacio en sus emociones para sentirse agradecido, porque aunque los ojos de Changmin siguieran mirándolo con algo de vacío.

Era su Changmin al fin y al cabo, el que volvería en su totalidad en el momento indicado.




—Tienes visita.

Jaejoong en verdad tuvo la esperanza de que fuera era él.

—Hola Jaejoong— Pero sus ojos se alzaron al reconocer esa voz gruesa, que lastimaba a sus recuerdos mientras lo veía y su mundo entero se sacudía, confundido entre su pasado y el presente que había estado viviendo sin sus recuerdos —Mira que encontrarte vivo es una gran sorpresa.

Pero Jaejoong frunció el ceño, apretando con fuerza los barrotes entre sus manos, mirando a Leesang con desprecio mientras este sonreía abiertamente e incluso se permitía esconder las manos en los bolsillos de su pantalón, con esa expresión orgullosa y repleta de vanidad.

El mundo para él seguía dando vueltas, esa ingenuidad casi delatora con la que había logrado acercarse a Yunho, olvidando ese pasado que había hecho mella en el carácter compuesto por las manos de Leesang. Sin embargo seguían ahí, cada uno de sus sentimientos por Jung, pero también estaba ahí el Jaejoong que Leesang había moldeado.

Confabulaban ambos dentro de su cabeza.
¿Cómo exactamente debería comportarse ahora?

—¿No piensas hablarme?— Leesang parecía conmovido, con su rostro cerca, y Jaejoong solo pensaba, ¿realmente qué responderle? Pero el hombre solo suspiró y lo miró —¿Acaso perdiste la lengua?

No había compasión en Leesang por ninguna parte eso Jaejoong lo sabía tan bien que era incluso ridículo pensar que podía solo olvidarlo. Así que terminó por reír, a carcajadas completas, como no lo había hecho probablemente en años, apretó las manos contra su estómago e incluso se encogió un poco.

La mirada del mayor, repleta de espasmos y rechazo mientras lo miraba volverse loco en su misma inmundicia. Pero Jaejoong solo rio, una y otra vez como si las carcajadas fueran una necesidad igual que respirar para sus pulmones.

—Estás loco…

El deprecio de Leesang tan palpable que Jaejoong únicamente sonrió y lo miró marcharse, tan aturdido como confundido por igual y de algún modo extraño sintió internamente que estaba haciendo un buen trabajo.

No lo quería volver a ver. No quería nada de su pasado en su vida ahora.
No se quería así mismo… Ocho meses atrás.




Rain había tenido una de esas mañanas por demás contrariadas, su trabajo exigía tantas cosas en su vida que sentirse así de confundido y estresado era algo que definitivamente no iba con él, pero mientras Siwon parecía sumergido por situaciones ajenas a él y que prefería desconocer, supo que tomar el mando era lo adecuado.

Sin embargo Yunho parecía ser intencionalmente alejado de hablar con Jaejoong, a cada momento surgía algo que lo mantenía entre papeleos o visitas importantes que requerían de su atención mientras Shindong lo relacionaba con diferentes casos atrás.

Jihoon sabía poco, pero sentía la necesidad de Yunho por hablar con Kim.
Necesidad que hasta ahora había sido vetada por sus necesidades en el trabajo.

—Permiso— Dos toques en su puerta anticiparon la entrada de Cheolyong que parecía incluso un poco pasivo mientras ingresaba en la pequeña oficina llena de cajas con demasiados papeles a su parecer —¿Estás ocupado?

Y negarse a esos ojos fue un poco más que imposible.

Había aprendido con el paso del tiempo que Mir era diferente a las demás personas para él, y cosas como esas, un adulto como él solamente las debía resguardar sin quedar demasiado en evidencia. Por eso accedió a tomar un poco de café, aquel que vendían en la cafetería aledaña a la estación de policía y que parecía ser uno de los negocios más acertados en el lugar.

El frío era invasor e incluso pudo contemplar a Mir cerrando mejor su abrigo mientras se cubría y caminaba junto a él casi sin parecer demasiado apurado.

—¿Qué querías decirme?

—Es sobre los últimos días— Mir se escondía en ese abrigo, y parecía incluso más pequeño —Lamento haberme comportado de esa manera. Pero… todo era extraño, eran demasiadas cosas, todas pasando al mismo tiempo.

—Está bien— Sonrió —He tenido casos de familiares en peores situaciones.

Entraron en la cafetería casi al mismo tiempo y Jihoon pudo notar la pequeña sonrisa de Mir incluso a pesar de únicamente poder divisar su perfil, apenas un poco más bajo que él.

—Mi familia y yo estamos muy agradecidos por todo.
—En realidad no…

—Padre dijo que les enviara un presente.
—No es necesario— Su negativa absoluta hizo al otro levantar el rostro desconcertado —En verdad nada de eso es necesario.

Así que Cheolyong volvió a sonreír mientras buscaba la billetera en su abrigo y respiraba hondamente, como agarrando el valor necesario.

—Entonces al menos déjame invitarte un café.

Mir ni siquiera esperó una respuesta de su parte. Rain solo lo vio hacer fila mientras esperaba para poder hacer su orden y lo contempló tan poco tiempo, que la llegada brusca de Donghae lo tomó desprevenido y con los ojos abiertos de par en par al notar su rostro agitado y su respiración contrariada.

—¡Al fin te encuentro!— Lee parecía exasperado, casi rayando los límites de su propia tranquilidad mientras lo sostenía del brazo y Jihoon sentía la mirada de Mir en ambos en aquel instante —Ocurrió algo, es severamente importante.

—¿Tiene que ver con el caso principal?
—Totalmente— Donghae se permitió respirar hondo otra vez —Debemos movernos rápido, te necesitamos en la oficina ahora.

Rain asintió casi sin problemas, sin dudarlo un solo segundo —Ve, yo te sigo— La mirada de Donghae se resbaló delicadamente hacía el muchacho que continuaba a su lado y Rain solo movió un poco su cabeza, obligándolo a Donghae a obedecer mientras abandonaba la cafetería y él se encontraba con la mirada expectante de Cheolyong.

—Ya oíste— Se excusó —Debo irme, queda pendiente lo del café.
—De acuerdo.

Ni siquiera se molestó en más formalidades entre ambos y de pronto mientras caminaba de regreso a la estación de policía le resultó extraña la pequeña convivencia de ambos, compartiendo espacio y tiempo, de un momento a otro. Tan cercanos, que incluso el mismo Rain sintió escalofríos.




Yoochun empezaba a sentir que exageraba cada una de sus miradas, y sus actitudes, tan alejado de su realidad que incluso aunque lo pensaba y lo sentía así, prefería ignorar las voces y continuar, con su mano cerca del rostro de Changmin, recostado en la cama frente a él, ambos contemplándose, con palabras cortas y frases pequeñas.

—¿En verdad lo olvidaste todo?

Era más fácil si tocaba suave el tema, aunque su estómago quemara y se sintiera incluso decepcionado al verlo tan vacío a ratos.

—No todo en realidad— La voz de Changmin no había cambiado, era su tono algo previsivo que Park reconocía como el tono que el menor usaba antes de que fueron amigos —Hay cosas, que me venían a la cabeza todo el tiempo.

—¿Cosas como qué?

Hablaban casi en susurros, dentro de la habitación de Changmin, como si el lugar les perteneciera desde hace tanto.

—Te recordaba, todo el tiempo— La sinceridad de Shim lo atacó brutalmente, lo suficiente como para dejarlo paralizado —Primero era tu voz, y hasta hace unas semanas al fin pude ver tu rostro. Identificarte de entre todas las manchas borrosas que se me aparecían entre sueños— Tan pequeño frente a él, que llorar hubiera sido tan patético, estaba abrigado por la sensación más maravillosa de todas.

Changmin seguía en medio de su propia ignominia buscándolo, recordándolo a él, Changmin continuaba en el fondo, con sentimientos fuertemente arraigados y los brazos de Yoochun se movieron suaves hasta la camisa de Shim, apretando la tela entre sus puños y respirando muy cerca de su cuello.

Era un poco menos patético si lloraba lejos de la mirada de él.
Y con suerte Changmin ni lo notara.

Pero el letargo breve de ese abrazo complicado lo hizo permanecer así demasiados minutos, con tantas cosas en la cabeza que cuando se pudo dar cuenta, la respiración de Changmin había sido calmada, tan lenta y pausada que cuando se alejó, se encontró con su rostro adormecido, bajo la misma tranquilidad de su rostro apacible y portando toda esa belleza que siempre le pudo ofrecer.

Yoochun no creía haber sido tan bueno en esa vida.
Pero estaba infinitamente agradecido, tanto, que podría fácilmente dudar de su cordura de vez en cuando. Aunque Changmin fuera más real de lo que pudiera aceptar.




Minho sabía que Siwon había pedido ese día para estar con él, y aunque no se había atrevido a hablar más allá de lo debido, poco había conversado con él sobre Changmin, pero cuando el teléfono sonó, su mirada lo siguió en cada paso, y miró con un mal presentimiento en todo el cuerpo la manera en que el mayor bajaba la voz y se movía inquieto.

Notó la manera en que apretaba su puño, su voz aún más disminuida y pensó seriamente en decirle que no saliera, porque era como leer cada una de sus expresiones, en los próximos segundos lo único que sabría de él era que tendría que salir, y quería pedirle que no fuera, que se quedara.

Pero luego se arrepintió.
No era un niño llevado por impulsos.

—Minho, me tengo que ir— Demasiado veloz para su gusto, Siwon ya había agarrado una chaqueta y la ponía sobre sus hombros.
—¿Es necesario?— Intentó detenerlo sutilmente, sin hallar las excusas necesarias —Porque…

—Son cosas del trabajo, en verdad debo ir.

—Siwon— Lo detuvo justo antes de que tomara las llaves y miró sus ojos, fijamente durante varios segundos, de pronto se vio así mismo como un niño pequeño corriendo hacia él por cualquier tontería —Por favor ten cuidado.

Embebido por esos recuerdos, que parecieron también tocar a Siwon, Minho se permitió suspirar un poco y dejarlo marchar tranquilo, con una pequeña sonrisa en los labios.

—Ve a acostarte temprano.
—Te voy a esperar.

Siwon se negó de inmediato.

—Es un operativo, probablemente no regrese hasta mañana— Con un gesto que no tenía desde hace años, Siwon se acercó y besó su frente, dejándolo impávido con los ojos abiertos de par en par —Descansa.

Minho solo pudo asentir, viendo su espalda ancha abandonar el departamento y esos hincones en su pecho, persistiendo como nunca antes.




Sungmin caminó despacio y lento.

La habitación sola y blanca apenas iluminada, llegó con su rostro cansado, sin haber conciliado el sueño en tantas horas que solo pudo arrastrarse sin vida de regreso al hospital, luego de intensas horas de interrogatorio y miedos que ya no tenía.

Como si estuviera vacío otra vez.

Solo pudo verlo ahí, con esa palidez exagerada y todavía durmiendo, con la sangre cayendo en cuentagotas hacía su cuerpo, sintió su cuerpo temblar un rato, y terminó devastado otra vez, sentado en aquel sillón y con las piernas flexionadas como si fuera un niño pequeño y asustado.

Lloró de nuevo y hundió su rostro lo mejor que pudo, asustado y cansado por igual, tapando su boca para evitar el ruido, Heechul dormido a unos pasos de él, salvado por un milagro que él no entendía, pero que agradecía.

Convencido de haber hecho lo correcto, lloró un poco más. Era hora de terminar con todo, no importaba si Heechul lo odiaba luego, él solo lo quería ver en paz, lejos de él, aunque su traición fuera suicidio, y aunque por sobre todo ahora su invisible existencia por fin hubiera servido de algo.

Al menos como vía, de salvamiento para los demás.



—Este muchacho nos proporcionó toda la información necesaria, cosas que incluso nuestro contacto desconocía todavía, cosas de Leesang que solo Heechul le había contado a él, podemos ponerle fin a todo esto, y tenemos que hacerlo de una vez. Leesang está muy confiado, incluso se apareció por aquí, es ahora o nunca, porque seguramente luego de haber visto a Jaejoong se pondrá mucho más en alerta.

Yunho apretó los puños descuidadamente, lastimándose en el camino, a pesar de la mirada de discreta de Jihoon sobre él por un par de segundos, Siwon sin embargo permanecía con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

—¿Por qué ese repentino cambio? ¿Por qué el amigo de Heechul hablaría así de fácil?
—Luego hablaremos de eso, por ahora vayan a prepararse, ya he arreglado los equipos necesarios y la gente. Salimos en un par de horas. Este es quizá nuestro último intento.

Choi asintió, mirando de soslayo a Yunho que seguía inmóvil frente a Rain.

—Siwon sigue por favor, necesito hablar con Yunho.

Recién entonces Jung levantó la mirada y cuando la puerta se abrió Rain suspiró, rodeando el escritorio para poder sentarse en el borde de este y mirarlo fijamente. Yunho no supo atinar a las cosas que pasaban por la cabeza del mayor.

—Si necesitas verlo antes de ir, te concedo exactamente veinte minutos. Luego necesito que te empieces a preparar.

No pudo acotar algo más, ni siquiera estuvo muy seguro de que decir algo fuera lo más adecuado, así que solo asintió y caminó fuera de ahí, lo más despacio que pudo mientras acariciaba sus manos y caminaba inseguro hasta el lugar donde no se había atrevido a verlo.

Pero el lugar a oscuras, y el libre paso que le dieron a pesar de las horas le hizo saber que Rain lo conocía incluso mejor que él mismo. Se acercó despacio, y lo encontró dormido, apenas tapado por la pequeña manta en su poder.

Quiso tanto poder hablar con él, más que sea un par de palabra, ver sus ojos y pedirle perdón por tantas cosas que pasaban por su cabeza. Pedir perdón por cosas que ni siquiera sabía que debía pedir perdón. Sin embargo otra vez no tuvo el valor.

Más bien se conformó con verlo un rato más, contemplar su imagen aunque fuera lejanamente. Jaejoong seguía sin hablar, no quería hablar con nadie y Yunho se prometió, que si salía con vida de aquella última carta que estaban a punto de jugarse con Leesang, entonces volvería con él, culpable o no, a rehacer una vida a su lado.

Una promesa muda entre su mirada alicaída y el silencio de esa noche.

Yunho luego se marchó, tratando de hacer el menor ruido posible, sin notar siquiera la forma en que Jaejoong desde su lugar fruncía el ceño y apretaba con fuerza la manta, arrugándola tanto, arrepintiéndose por no haber hablado cuando tuvo la oportunidad.




Junsu no recordaba muchas cosas de Corea.

Tenía años sin pisar su país natal, sin embargo sus instintos lo habían llevado sin problemas a un bar cualquiera y entonces había bebido todo lo que podía. No solía beber, no solía comportarse así, y ahora se encontraba en la peor de las situaciones.

Relegado tan cruelmente que solo pudo sentirse tan equivocado.
Aunque desde el inicio fue así, nunca debió esperanzarse, nunca debió pero lo hizo.

Así que llegar al hotel fue fácil, en cuanto se subió al taxi y le entregó la tarjeta del hotel, fueron apenas diez minutos de viaje, con todo dándole vueltas alrededor, recordaba haberle insistido a Yoochun por dejarlo hospedarse en un hotel mientras tanto.

Y al menos, por eso se felicitaba, porque aunque fuera temporal, esa noche tenía un lugar al que regresar. No quería pensar en Park, en su desconsiderada desatención, en su llanto, o en su felicidad extraña.

Por Changmin…

Estaba perdiendo tanto, que solo pudo llegar con dificultad a la habitación y dejarse caer en la cama, abatido y mareado, sin ánimos de perder lágrimas innecesarias, únicamente esperanzado con que el sola pareciera pronto, se compadeciera de él y le demostrara que todo había sido parte de una gran pesadilla.



Mir despertó esa mañana de lunes de estupendo buen humor, su padre leía el diario y su madre desayunaba tranquila, mientras la ausencia de Yoochun y Changmin era evidente, ni siquiera se tomó la molestia de preguntar por quienes seguramente continuaban dormidos, agotados no solo física sino también mentalmente.

Cuando entró en la cocina, tenían encendido el pequeño televisor, varias empleadas bastante atentas a las noticias de esa mañana, pero Cheolyong solo agarró una manzana y la limpió, proporcionándole una mordida pequeña antes de acercarse curioso a aquello que tenía a todos tan pendientes.

—Y en los últimos reportes recibidos: el gran allanamiento realizado durante la madrugada de hoy ha terminado con muchas muertes y varios heridos que aún no han podido ser contabilizados, la información todavía es reservada. Pero el lugar ha quedado prácticamente en escombros, es asombroso lo poco que ha podido capturar nuestra cámara en el terreno y los destrozos causados por lo que parece ser una bomba pueden ser vistos desde nuestra cámara área. Los moradores a varios metros de distancia pronunciaron que todo habría comenzado alrededor de las…

Mir abrió los ojos en demasía, era ese muchacho, sin miedo a equivocarse, era el mismo que había entrado por Rain en la cafetería la mañana anterior. Ahora la televisora mostraba imágenes de la entrada del hospital donde estaban las ambulancias metiendo a los heridos que podían.

Lo vio entrar en el hospital, cojeaba un poco y estaba completamente sucio. Tan velozmente y aun así lo reconoció. Lo supo como si hubiera visto al mismo Rain en el peor de los estados. Y no pudo resistir un instante más ahí, salió de su hogar casi sin despedirse, con sus pasos apresurados hacía el auto y con el corazón latiendo acelerado.




Minho despertó relativamente temprano, y lo primero que pudo hacer fue ir hasta la habitación de Siwon y decaerse en cuanto la descubrió vacía, caminó todavía preocupado, con esa molesta sensación en el pecho que no lo había dejado dormir tranquilo.

Caminó hasta la cocina con el apetito nulo y apretó la toalla de cocina sobre el mesón. Algo malo estaba pasando, lo podía presentir casi con cada entraña que tenía y cuando el  celular en la mesa de centro sonó, sus ojos preocupados se levantaron directos hacía él.

Observando asustado de contestar.

Con ese malestar incrementando tan velozmente que incluso sintió nauseas en ese mismo lugar.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD