Keep bleeding love

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Título: Keep bleeding love
Autor: Dinosawr
Pareja: HoMin, JaeMin, mención de JaeChun
Género: lemon, horror, gore
Extensión: one-shot
Advertencia: violación, vampirismo, asfixia, violencia, sadomasoquismo
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Changmin hizo una mueca de asco mientras aplastaba el gusano con la suela de una de sus pesadas botas.

-Están por todas partes- comentó con un suspiro, acercándose al otro muchacho que miraba hacia todas partes en el suelo para vigilar que no apareciese ninguno más- Ten mucho cuidado, Susu, más te vale que no te muerda ninguno.

Todo había comenzado sin motivo alguno, sin ninguna explicación. De repente, una plaga de extraños gusanos había asolado la ciudad de Seúl. A primera vista, parecían inofensivos y no hacían más que asquear a la población, que los evitaba como podía mientras los de Control de plagas trataban de encontrar la solución a aquellos repugnantes insectos de color verdoso. Sin embargo, un día, así de la nada, se volvieron de color negro y dejaron de moverse. La gente pensó que la contaminación de la ciudad había acabado con ellos y tan solo se preocuparon en recoger sus restos y tirarlos a la basura. Ni dos días después, los verdaderos gusanos salieron de su crisálida, dejando tras de sí una carcasa vacía pero sin transformarse en mariposas, sino en una agresiva plaga de gusanos de un rojo brillante que comenzaron a morder a la gente con unos afilados dientecillos. No había sido tan grave eso como que transmitieran una horrible enfermedad: la necrosis.
Donde estos insectos mordían las células comenzaban a morir de forma continuada hasta la muerte del sujeto que había sido infectado. Era una imagen grotesca ver a las personas afectadas, llenas de conchas de piel muerta, a veces sin parte de las extremidades, con las cuencas de los ojos vacías y con jirones de piel colgando por todas partes que además se volvían extrañamente agresivas y perversas debido a esta enfermedad. Los casos de asesinatos y violación comenzaron a aumentar de forma extrema y terrorífica. Muchos de los afectados se volvieron caníbales y todo era un caos. Las autoridades no podían controlar la situación; muchos se suicidaban por miedo a quedar infectados, otros se dedicaban a asesinar a los enfermos para evitar una pandemia. Los hospitales no daban abasto en ningún momento, pero no había más cura que la muerte para aquellos que recibían el mordisco. La ciudad entera estaba en cuarentena, cortando cualquier forma de escape, aunque ya comenzaban a darse los mismos casos en otras partes del mundo. En Internet, la gente aseguraba que el Apocalipsis zombi había comenzado, y nadie veía como rebatirlos, así que con ese nombre comenzaron a denominarse a los enfermos.

En todo aquel caos, la gran mayoría de la población había caído y los supervivientes se agrupaban en pequeños focos, provistos de provisiones y todas las armas que podían encontrar para ir acabando con aquellos malditos condenados que se les atrevieran a acercarse demasiado. En el caso de Changmin, el muchacho había sido perseguido por toda la ciudad por un zombi hambriento hasta que un tipo le había disparado y ofrecido unirse a su grupo. Su nombre era Yunho y nadie podía decir que no tenía recursos. Con él había conseguido reunir a cinco personas, pero aunque eran pocos, todos seguían con vida, bien alimentados y con buen ánimo, optimistas ante un futuro que se presentaba muy negro.

El grupo lo formaban cinco tipos: Jaejoong, un chico femenino de aspecto, pero en absoluto delicado, al que le gustaba fumar, beber y maldecir como a un cosaco y al que no era buena idea dejar cerca de un arma si no era completamente necesario por su terrible puntería; Yoochun, un medio americano de acento terriblemente difícil de entender pero mucha labia con al que usaban para distraer a la gente a la que robaban las provisiones; Junsu, un muchacho un poco mayor que él, inocente y desvalido al que todos se esforzaban por proteger, pero que era capaz de dispararle a un objetivo en movimiento desde una distancia considerable  y Yunho, el líder de aquellos supervivientes, que sabía cómo moverse por las partes más peligrosas de la ciudad, llenar de plomo a un zombi sin ninguna clase de miramiento y quedarse toda la noche despierto cuando no era su turno por cuidar de alguno de ellos cuando estaba herido. Los cinco eran muy diferentes, pero de alguna manera, todos encajaban allí, en ese duro mundo apocalíptico.

-Vamos, chicos, tenemos que acampar antes de que anochezca o esos bastardos nos rodearán en cuanto menos nos lo esperemos.-ordenó Yunho, echándose la mochila llena de trastos a la espalda y comenzando a caminar a paso ligero hacia el norte.

Todos lo siguieron de inmediato sin rechistar, a pesar del cansancio. Aquel día habían tenido que bajar hasta el centro de la ciudad a por comida y cosas necesarias como medicamentos, vendas o desinfectante, lo que suponía enfrentarse con una horda de medios muertos intentando comerse sus cabezas cada dos pasos. Para lo que solía ser aquello, habían salido prácticamente ilesos de allí, apenas con unos arañazos y ese hecho les hacía estar de un humor excelente.

-Yo creo que esto hay que celebrarlo-comentó Jaejoong mientras andaban por un estrecho callejón por el que tenían que pasar uno a uno- Salir de allí sin nada roto es como un milagro. La última vez casi me parto las dos piernas y no solo una…
-Yo he logrado robar una botellita de soju, ¿crees que servirá?- comentó Changmin palmeando su mochila con una sonrisa de pura victoria y el mayor lo miró como si quisiera besarlo.

Así, algo distraídos con la promesa de alcohol y de un humor que era difícil de conseguir cuando estás en medio de la extinción de tu especie, no vieron venir aquel ataque.

*

Changmin miró con miedo aquella pulsante herida en el cuello de su líder antes de acercar el pañuelo empapado en desinfectante a la piel y lavarla con él. Yunho se tensó cuando lo sintió pero no dijo nada, ni siquiera un sonido de queja escapó de sus labios.

-Changmin-ah… ¿sanará?- preguntó Yoochun con un hilo de voz, observando con una profunda repugnancia el supurante mordisco.

Con todos sus años estudiando medicina, al final no le serviría para nada. Todos sabían de sobra que a partir del mordisco no había vuelta atrás, que nada de lo que hicieran lo salvaría.

-Por favor, matadme ya…-pidió Yunho con tono de voz suplicante- Matadme antes de que os pueda hacer daño a ninguno…

-¡Ni hablar!-exclamó Junsu, las lágrimas abriendo caminos en la suciedad de sus mejillas- Chicos, no… Por favor… Todavía no, no hasta que sea inevitable…

-Nos pondremos en peligro si hacemos eso –espetó Jaejoong con voz dura- Tenemos que sobrevivir aunque sea sin él y tenemos que matarlo ahora- a pesar de la indiferencia que había intentado fingir todos veían con claridad el sufrimiento en los ojos del mayor, que tampoco quería dejarlo morir. No de esa manera, no cuando había hecho tanto por ellos.

-Jae, por favor… -murmuró Yoochun con voz suave, mirándolo a los ojos- Esperemos… Tan solo un poco más, no queremos perderlo todavía…
-¿Cuánto tardará en volverse agresivo?- preguntó el chico, señalando con la cabeza al más joven que a pesar de que estaba atento a la conversación aún se mantenía ocupado pasando el paño por el cuello de Yunho, que protestaba suavemente que no había que correr riesgos pero al que nadie hacía caso.

-Entre tres y cuatro días… En ese momento comenzará el estado de necrosis y el dolor lo volverá peligroso. Hasta entonces… Podemos dejarlo vivir.

*

-Debes comer- ordenó el más joven acercándole a la boca a Junsu los palillos llenos de arroz.

-No quiero… No tengo hambre…

-Debes comer-insistió Changmin, pero el otro le giró la cabeza y éste acabó por rendirse, comiéndose él lo que le había acercado- Sabes que así no vas a llegar a ninguna parte, ¿no? Ahora que Yunho hyung no va a estar tenemos que ser más fuertes y…

-Ese es mi maldito problema, Min-ah. Que hyung ya no va a estar… ¿Cómo podéis ser tan insensibles ante este hecho? Jaejoong incluso quería matarlo…

-Junsu, por si no te has dado cuenta, no estamos en una película, no hay manera de salvarlo y él solo estaba haciendo lo que le parecía correcto, porque tenemos mucho que perder si se descontrola y muerde a alguno de nosotros. Hay que pensar con la cabeza y dejar los sentimientos de lado, por mucho que nos duela.

-Ya, claro –el chaval soltó una risotada amarga, tan diferente a otras que había soltado antes- ¿Eso lo dice el que lo mira con ojos de cachorro enamorado? Como puedes ser así… Todas las veces que me has dicho que lo amas, que ojalá te viese más que como a un hermano pequeño… ¿Eso ya no importa?

Changmin hizo una mueca de dolor e ignoró las lágrimas que amenazaban con caer. Sabía que contarle sus sentimientos a Junsu no había sido buena idea, pero necesitaba desahogarse y el otro muchacho parecía el más comprensivo, aunque ahora los estaba usando como arma arrojadiza contra él.

-¿¡Te crees que a mí me hace mucha gracia?! Lo amo y ni siquiera voy a tener oportunidad de decírselo… Lo amo y voy a tener que ver cómo le dan un tiro en la nuca o incluso dárselo yo. Pero no estamos en posición de elegir o no. Actúo como debemos actuar si queremos tener esperanzas, si queremos luchar hasta el final. ¡Así que no me digas que no me importa porque no tienes ni puta idea!

Dicho esto, el chico salió de la cocina dejando su plato de arroz frío sobre la mesa y se metió directamente en la ducha del refugio de aquel día, una pequeña casa a las afueras de Seúl. En cuanto el agua helada comenzó a caer por sus hombros –hacía ya varios meses que no disfrutaba de un baño caliente, pero esas comodidades se habían acabado en el momento en que las personas habían decidido comerse unas a otras- se mezcló con sus ardientes y saladas lágrimas, que caían sin control y se perdían por el sumidero de la ducha.
¿Por qué Junsu había tenido que hacer aquello? ¿Por qué lo había atacado donde más le dolía? Desde que lo había descubierto, Changmin había tratado de esconder aquel embarazoso sentimiento hacia el hombre y aunque no lo había conseguido con mucho éxito, había conseguido centrarse en lo importante. Igual que aquella noche, en la que no había opinado nada acerca de la muerte de Yunho más que para avisar cuánto tiempo era seguro mantenerlo con vida. Sin embargo, ahora aquello le reconcomía por dentro. No quería que su líder, al que tanto admiraba y que tanto había hecho por él pensara que era un bastardo sin sentimientos que quería librarse de él a la primera de cambio. Pero, ¿acaso había alguna manera de demostrarle que no lo era?

-Yunho hyung… ¿puedo pasar?- preguntó tímidamente golpeando en la puerta de la habitación donde Yunho se había confinado por voluntad propia.

-No pases, no es seguro estar conmigo

Changmin ignoró olímpicamente aquella respuesta y entró en el cuarto, cerrando la puerta tras de sí y sentándose a sus pies en la cama.

-¿Qué quieres, Changdol? –preguntó el hombre con voz cansada, usando aquel mote cariñoso que le había puesto hacía ya unos meses, llevando reticentemente una mano al cabello del muchacho, pues no parecía fiarse de sí mismo- sabes que es peligroso estar aquí… Podría atacarte…

-Lo sé, hyung –suspiró él, pero a pesar de todo se acercó a él, tumbándose a su lado en aquella pequeña cama.- Pero necesito hablar contigo…

-¿Ocurre algo, Min-ah?-Yunho esperó que hablara sin dejar de pasar las manos por sus cabellos

-Yunho, no quiero perderte… -comenzó finalmente él, armándose de valor- No quiero perderte porque llevo enamorado de ti desde que me salvaste, pero nunca he querido decírtelo porque tú tenías cosas más importantes de las que ocuparte… Pero ahora que vas a morir… Quería, simplemente que lo supieras…

Durante unos instantes nadie dijo nada y un silencio incómodo flotó en el aire, hasta que…

-Niño estúpido- gruñó el mayor con un extraño brillo feral en los ojos- ¿Sabes lo mucho que llevo esperando oír algo así? ¿Por qué me lo dices ahora cuando ya no hay oportunidad para nosotros?

-Pero hyung, había que centrarse en…

-¿Acaso crees que en esas noches largas de invierno en las que no había nada que hacer y nos la pasábamos confinados en casa no habríamos podido ser algo? ¿O acaso no has oído a Jaejoong y Yoochun follar? –Yunho parecía genuinamente enfadado, como si pudiera darle un puñetazo o algo así, y Changmin supuso que la agresividad ya empezaba a notarse en él.

Un escalofrío de miedo lo recorrió entero cuando el hombre lo agarró de la camiseta de manera violenta.

-Eres un maldito estúpido, estúpido… Y yo que no quería aprovecharme de ti… Eso me pasa por ser bueno con los estúpidos –y antes de que el joven pudiera defenderse le tapó la boca en un beso de tal intensidad que le cortó la respiración.

No era exactamente como él se había imaginado que sería su confesión, pero no es que el muchacho se estuviera quejando precisamente, no cuando su ropa estaba tirada en el suelo, hecha jirones, y el otro lo estaba mirando como si fuera el trozo de carne más delicioso del mundo.

-Pero que bonito eres… -comentó logrando que se sonrojara, dejando vislumbrar al Yunho amable con el que normalmente trataba, justo antes de separarle las piernas con brusquedad y meterle un dedo completamente seco, haciendo que soltara un quejido de dolor.- No tienes ni idea de las ganas que tenía de hacerte esto… -explicó con voz suave a diferencia de sus bruscos movimientos en su entrada cuando trató de introducir el segundo dedo casi inmediatamente.

Changmin sentía como aquellos dedos –que no paraban de entrar y salir de él de la manera más bruta, ensanchándolo- ardían y el mayor no tenía ningún tipo de delicadeza o cuidado, arañando su interior muchas veces, haciendo que aquello doliese como mil demonios. Sin embargo, a pesar de todo, notaba como su erección pulsaba con cada una de aquellas dolorosas acciones. En el fondo sentía que lo estaba disfrutando, algo extraño porque jamás había tenido ni la más mínima tendencia masoquista.

-H-hyung… déjalo ya… No puedo soportarlo, te quiero dentro… -murmuró, excitado a pesar de sí mismo.

-Pero mira que eres puta… ¿Acaso no puedes esperar un poco? ¿Tantas ganas tienes de que te rompa en dos, Minnie? – preguntó con voz lasciva antes de darle una fuerte palmada en la nalga, haciéndolo gritar- Aquí se hace lo que yo diga –espetó dando otra palmada, y luego otra, observando como la piel se ponía roja bajo sus manos.

Los golpes eran fuertes y lo hacían retorcerse de dolor, pero a la vez pedir por más y gemir de placer. ¿Qué mierda le pasaba? ¿Por qué aquello le gustaba? De repente sintió una urgente necesidad de parar, no queriendo ver sus propios límites.

-H-hyung, por favor… N-no quiero… Por favor, para –pidió entre gritos cada vez que hacía resonar su piel en chasquidos

-¿Pero qué dices? Tú no quieres parar. Lo veo en tus ojos, Changminnie, esto te está gustando más a ti que a mí. Y créeme, se va a poner mucho mejor.

Dicho esto, sacó sus dedos de él de forma brusca, logrando que se mordiese el labio para no gritar y gateó sobre su pecho, bajándose frente a su cara los pantalones y la ropa interior, dejando su enorme miembro, que permanecía erguido orgullosamente entre sus piernas justo sobre sus labios.

-Vamos, chúpamela… Quiero esa boquita preciosa en mí… -murmuró con tono urgente, empujando contra sus labios hasta que aceptó a abrirlos, engulléndolo todo lo que podía. Jamás había hecho aquello, así que el joven no estaba seguro de cómo se iba a meter aquello entero en la boca, mucho menos a la velocidad a la que se estaba moviendo él, logrando que se atragantara cada vez que la punta chocaba contra las paredes cerradas de su garganta.- Oh, sí… Me encanta, me encanta… -suspiró, dando una embestida especialmente fuerte, haciendo que le entrase un ataque de tos que apenas pudo contener, derramando saliva por todos lados, haciéndolo todo más húmedo y desastroso- No me digas que esto es más de lo que puedes contener, Minnie… No me decepciones, vamos…

Al oír eso, Changmin hizo su mayor esfuerzo para relajarse, logrando que las paredes de su garganta se relajaran y dejar que su miembro entrase más profundamente en su boca. No estaba muy seguro de estar haciéndolo bien, pero la manera en que el hombre gruñía y la violencia de sus embestidas le daban una señal de que sí. Cuando acabó por correrse en su boca apenas pudo contener las arcadas, un montón de semen y saliva saliendo de su boca cuando el otro se apartó, tomando grandes bocanadas de aire.

-Lo has hecho muy bien- alabó su mayor con un casi ronroneo- Te mereces una buen recompensa. A cuatro patas- ordenó con voz firme, obligándolo a girarse y poner el culo en el aire, su entrada roja y abierta, completamente expuesta. Casi de inmediato el otro agachó su cara hasta allí y comenzó a lamerla con fervor, causándole un placer leve pero intenso, consiguiendo que gimiera fuerte y de forma continua.

-A-ah... Dios, Yunho, por favor... ngh...

-Veo que te gusta, ¿eh?- preguntó con voz traviesa, haciendo un obsceno ruido húmedo al lamer sus nalgas todavía rojas- Vamos, mi puta, demuestra cuando te gusta.-dicho esto lo penetró con la lengua, consiguiendo que gimoteara de necesidad, con las mejillas ardiendo de pura humillación.- Eh, si no quieres que pare demuestra que de verdad te gusta- comentó palmeando de nuevo su trasero, el chasquido resonando por todas las paredes.

-Sí, sí, me gusta mucho, por favor, fóllame ya- suplicó moviendo el trasero en el aire, ganándose unos cuantos golpes más ante la provocación.

-Así será... Nos vamos a divertir mucho, Minnie

El muchacho solo pudo hacer un leve ruido de asentimiento mientras oía el ruido de algo rompiéndose. Estaba a punto de girarse para ver lo que había ocurrido cuando el otro lo agarró de las caderas tan fuerte que estaba seguro de que le había dejado marca y sintió como se introducía dentro de él casi de golpe. La sensación era terrible, casi como si lo estuvieran partiendo en dos y Changmin tuvo que morder la almohada para evitar gritar, pero fue incapaz de contener las lágrimas. Sin embargo él no tenía ni idea de que aquello se iba a poner peor.

Sin darle tiempo a prepararse, Yunho comenzó a moverse de forma rápida y firme, golpeando cada vez su trasero, el cual Changmin tenía la sensación de que en cualquier momento empezaría a sangrar. No estaba equivocado. De repente sintió un agudo dolor cortante en la nalga y soltando un alarido se giró de inmediato para ver lo que había ocurrido. En la mano del líder había un afilado trozo de cristal de uno de los adornos de la habitación.

-¡Hyung!- chilló, intentando apartarse, muerto de miedo, pero el otro no se lo permitió, agarrándolo más fuerte, esta vez de las nalgas, aprovechando para apretarlas y causarle más dolor, llenándose las manos de sangre. Justo en ese momento, al haberse arqueado Changmin pudo meterse más profundamente y comenzó a golpear su próstata, logrando que todo aquel intenso dolor se transformase en placer automáticamente, haciendo que gritase de placer.

-Ah, ya sabía que te gustaría -exclamó victorioso el otro sin dejar de moverse, con la voz ronca de placer lamiéndose la sangre de los dedos de forma lasciva.

Changmin no era capaz de articular nada que no fueran fuertes gemidos, la cabeza apoyada en la almohada, un hilillo de saliva escapando de la comisura de sus labios puesto que no lograba cerrar la boca, demasiado centrado en el placer, sintiendo cercano su orgasmo. Sin embargo, Yunho acabó antes que él, liberándose dentro con un gruñido mayor y saliendo de él casi de inmediato. El joven notó como el semen se mezclaba con la sangre de su nalga, chorreando entre sus piernas como una especie de fuente.

Adolorido y frustrado, lo único que pudo hacer Changmin fue llevar la mano a su miembro con intención de liberarse, pero el hombre la apartó de un manotazo, sonriendo cruelmente y agarró su hombría con la suya de forma ruda y brusca. Al menor estaba lejos de importarle, queriendo tan solo correrse de una vez. Antes de que pudiera darse cuenta lo tenía cogido del cuello, impidiéndole respirar, pero sin dejar de mover la mano, jugando con sus testículos y Changmin no estaba seguro de si iba a desmayarse de placer o a morirse asfixiado. No ocurrió nada de eso, simplemente se corrió por fin con un sonido estrangulado, manchando y salpicando por todas partes y Yunho apartó la mano de su cuello, dejándolo respirar.

Aliviado y con ganas de llorar, el menor comenzó a hundirse en el mundo de los suyos, pero el otro no se lo permitió.

-Ya es la hora, Min

-¿La... la hora de qué?

Y sin más dilación lo mordió en el cuello.

*

-Minnie... Minnie, y es la hora, despierta- canturreó Jaejoong en su oído con voz suave.

-¿E-eh? ¿Hyung?

-Vamos, mi amor, o llegaremos tarde a la sesión de fotos- explicó el chico robándole un beso antes de salir de la habitación, probablemente para preparar el desayuno.

En cuanto se fue, Changmin notó sus mejillas arder de vergüenza, removiéndose incómodo en la cama y planeando como llegar hasta la cocina sin que se notara la prominente erección en los pantalones del pijama. ¿Qué coño había soñado? ¿Desde cuándo tenía ESA CLASE DE FANTASÍAS con el mejor amigo de su novio y el líder al que tanto admiraba? No podía explicárselo, ni siquiera sabía que le gustaran aquellas cosas tan enfermas.

Pensativo, salió de la cama y se dirigió a la cocina a comer algo a despejarse. Su novio estaba dándole la espalda, girando unas tortillas con una espátula. Changmin, en lugar de sentarse, lo abrazó por detrás, posando su miembro erguido entre las nalgas del mayor.

-¿Te has despertado contentillo, cariño? -preguntó Jaejoong con una risilla, tapándose la boca tal era su costumbre.

-Hyung, ¿alguna vez has pensado en pegarme con una espátula?

4 comentarios:

  1. Anónimo9/16/2013

    Jaja lo de la espátula m dio risa al final estubo bueno muy bonito m gustoo wiiii pobre yunhi ser un zombi y q sueño tan loco cuando no mine y su mente perversa felicitaciones x el premio

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  2. Anónimo9/16/2013

    puuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuulento! me mataste, ame tu fic...ame la trama, ame el final..AMO A LA PERSONA QUE ESCRIBIO EL FIC XD
    by: LyanAH

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  3. Anónimo9/16/2013

    OMG!!!! QUE BUEN SUEÑO EL DE CHANGMIN!!!
    FELICIDADES!!!
    que fuerte...este si es yaoi hard,, purooo hard!

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  4. Estaba esperando a que Yunho se comiera a Changmin, o que se transformara, pero me quedé con las ganas porque despertó! >.<
    Estaba expectante a que apareciera alguien a salvar a Changmin cada que pensaba que Yunho perdería la razón y se lo comería.
    Fue fabuloso, me encantó la historia y todo ese nerviosismo que me daba por lo que iba pasando.
    Gracias por escribirla *_* <3

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